BLOG. Claudio M. Chiaruttini

Buenas!!! Pese a la gripe, vamos con el editorial de este domingo de “Sin Saco y Sin Corbata”. Enjoy!!!

El Gobierno de Mauricio Macri pasó sus primeros 100 días en el poder a medio camino de superar varias de las barreras que le impusieron a su gestión las maldades e ineficacias de Cristina Fernández y la curiosa forma en que votaron los argentinos. Sin dudas hay mucho para festejar y, quizás, mucho más por hacer aunque, tal como confirman las encuestas, para la opinión pública, el balance es netamente positivo.

En la semana, en la Cámara de Diputados, el PRO confirmó que tiene capacidad de generar consensos, aunque con un costo (y estamos hablando de dinero) muy alto. Incluso, superó las expectativas que tenía la propia Casa Rosada y no sólo dio un paso clave para cerrar el conflicto con los holdouts; además asentó al kirchnerismo un golpe que los dejó paralizados, dado que su estrategia, su “relato” y las apelaciones a las que recurrieron para sumar votos, fueron un rotundo fracaso.

Si bien el éxito en la Cámara Baja del PRO fue enorme, le hizo 2 a 1 en la votación al kirchnerismo, también fue la muestra de que el “poder” macrista es resultado de un tejido de alianzas inestables y volátiles que así como hoy impulsan el mayor desafío que tenía Macri en el Congreso, puede desvanecerse si no mejora la situación económica o las encuestas comienzan a mostrar resultados contrarios a los actuales.

Sergio Massa y sus legisladores, el PJ disidente, los “margaritos” y muchos radicales son hoy socios convenientes de Macri que pueden convertirse en enemigos de la Casa Rosada si el dinero, las prebendas, las cesiones de poder o las conveniencias políticas, cambiaran de sentido.

Sus votos no son efecto de un “enamoramiento” con el “estilo macrista”, es simple posicionamiento contemplando el horizonte de las elecciones 2017 y 2019.

El diario La Nación reseñó el sábado 19/03, los 12 “aciertos”, 8 “cambios”, 8 “traspiés” y 4 “crisis” en estos 100 días del PRO en el poder. La prensa opositora dice que sobre 265 promesas de campaña que realizó, supuestamente, Macri cumplió sólo 7. Apoyan al Gobierno 68% de los encuestados, pero hay más de 25% que está en contra. El balance, para la Casa Rosada, sin duda será positivo, pero el posicionamiento de los funcionarios no es parejo.

En medio de los festejos, el Gabinete parece dividirse en 2 grupos:por un lado, los inyectados de una “soberbia ultrapositivista” y, por otro, aquellos más cercanos a la política, que entienden que los problemas por solucionar son enormes y que los desafíos que tiene la Administración en los 1.362 días que quedan, son inmensos.

Muchos en el Gobierno tomaron una actitud soberbia luego del balotaje y, cuando fueron elegidos en cargos de 1er. nivel, superando la absurda interna macrista, se consideraron “imparables”. De este grupo provienen muchas de las “crisis” y “traspiés” de los cuales habla el matutino de la familia Saguier.

Por oposición, el 2do. grupo, que también celebró el inmenso triunfo sobre el kirchnerismo y los grandes logros que tuvo el Gobierno al eliminar el cepo cambiario e importador, fortalecer las reservas, contener la suba del dólar y llegar a una oferta aceptable para los holdouts, entre otros temas que no necesariamente son económicos; son mucho más conservadores y saben que la gobernabilidad de construye día a día y se puede perder en cuestión de minutos. De ellos han salidos muchos de los “aciertos” y “cambios” mencionados en la recopilación..

Ambos grupos reaccionaron diferentes ante el 1er. gran éxito legislativo de Macri en la Cámara de Diputados: “los soberbios” creen que son “imbatibles” y que han “dominado” cualquier intento de obstruccionismo que haya imaginado el kirchnerismo para debilitar al Gobierno. Por su parte, “los políticos” saben que el triunfo estuvo a un paso de naufragar luego de la “chicana” innecesaria que lanzó el Presidente de la Nación contra Sergio Massa en una entrevista televisiva.

Con las encuestas en la mano, el Gobierno puede equivocar el análisis de lo ocurrido en estos 100 días. La opinión pública es positiva, pero no han desaparecido los problemas, ni mucho menos. La inflación, el miedo a perder el trabajo y la inseguridad siguen a la cabeza de las preocupaciones de la gente y son desafíos para la gobernabilidad. Y sobre esos 3 temas, apenas se están dando algunos pasos para poder atemperarlos, pero se va lento.

Era un desafío para Mauricio Macri y el PRO superar exitosamente estos 100 días. Lo lograron. Pero ahora falta saber qué harán los próximos 100 días, los 100 días siguientes y los siguientes 100 días. La agenda de gobierno que se conoce tiene un neto corte institucional. Las metas de inflación y déficit fiscal, ya fueron anunciadas. El horizonte cambiario parece coherente. Pero para los decisores económicos y financieros, todavía no está claro si existe, o no, un “modelo económico macrista”.

El kirchnerismo definió el Estado como instrumento de enriquecimiento de unos pocos, usó el intervencionismo para definir “amigos” de “enemigos”, destruyó los superávit gemelos, alargó tontamente la crisis con los holdouts, ocultó desocupación dando empleo a militantes en el sector público, destrozó y falsificó las estadísticas nacionales, usó en forma abusiva el poder de un gobierno para someter o seducir medios, corporaciones, gremios o colectivos sociales. Nos guste o no, son un “modelo” de ejercicio del poder, distorsivo y negativo, pero “modelo” al fin.

¿Hay un “modelo macrista”? ¿Es posible definirlo? En estos 100 días hay algunos indicadores para adivinarlo. Apertura al mundo, búsqueda de acuerdos con los países más occidentales desarrollados, fin de los conflictos financieros externos, apuesta a buenas relaciones con los vecinos regionales, uso del sistema de “metas de inflación”, ordenar las cuentas, tener estadísticas reales, ausencia de temor en emitir deuda para pagar gasto corriente y política “amigable” hacia las inversiones privadas.

Todos son lineamiento macroeconómicos que dan un giro de 180º respecto del “modelo kirchnerista”, pero lejos de solucionar los problemas microeconómicos que tienen paralizados a varios sectores productivos. Y la Argentina se adentra a su 5to. año de recesión, algo que ya torna inaceptable las dilaciones en comenzar a definir políticas sectoriales.

Hasta el final del default, el escenario es conocido, pero pocos datos ha dado a conocer el Gobierno de cómo será el postdefault en el sentido económico. En muchos funcionarios se repite el discurso liberal tradicional de que “creadas las condiciones necesarias, la iniciativa privada va a hacer el resto”. Sin duda, una aspiración voluntarista que poco tiene que ver con las realidades que se han vivido en la Argentina los últimos 50 años. Por eso, más allá de los festejos, falta mucho por definir, por anunciar, por hacer.

Los 100 días de Mauricio Macri en el poder también implica analizar los 100 días del kirchnerismo y el peronismo como oposición y de los radicales, massistas y peronistas no kirchneristas como socios o aliados circunstanciales del PRO. Y el balance no responde todas las preguntas.

El más debilitado es el kirchnerismo. Sin poder territorial, con Santa Cruz fundida, la mayoría de los funcionarios de Cristina Fernández envueltos en escandalosas causas de corrupción y sin poder real en el nuevo armado del peronismo; hoy parecen cercanos a cerrar acuerdos estratégicos con la izquierda combativa que, en el fondo, los desprecian.

La supervivencia del kirchnerismo está en que son el colectivo político con mayor militancia que se deja ver y un grupo de medios de comunicación y periodistas que le son fieles. Sin embargo, con cada filmación que se conocer de sus excesos, mengua esa capacidad de daño. No fue casual que se conociera el video de “La Rosadita” con el conteo de dinero en medio del tratamiento del tema de arreglo con los holdouts, todo el “relato” que se escuchaba de los legisladores K quedaba reducido a guiñapos ante las aplastantes escenas que hace 3 años descansaban en la causa.

El peronismo disidente (bloque Justicialistas) crece (y sin duda crecerá) en número. Por ahora, como el peronismo no tiene un liderazgo, no se ordena. Pero cuando haya definido su nueva conducción, una que tenga el apoyo en las urnas,puede llegar a convertirse en un enemigo de cuidado para Macri. Por ahora, él puede contar con ellos.

Radicales y “lilitos” respondieron fielmente a las necesidades de la Casa Rosada, pese a que siguen reclamando cajas y accesos a espacios de poder. Margarita Stolbizer aportó 5 votos muy valiosos en Diputados, pero hubo 3 que no siguieron sus pasos; ayudan y serán más valiosos si comienzan a producirse traiciones de alguno de los actuales aliados o socios.

Sergio Massa y sus legisladores fueron claves para el triunfo del PRO en Diputados. Sin sus 33 votos, el resultado hubiese sido muy justo para la Casa Rosada y habría envalentonado al kirchnerismo. Por ahora, el massismo está en una tarea de imagen, marcando diferencias y demostrando que, sin su ayuda, ni Macri ni María Eugenia Vidal pueden dar un paso.

Las encuestas confirman la importante imagen positiva de Sergio Massa y sus acciones lo convierten en la “opción de recambio” de Macri. Sin embargo, el ex intendente de Tigre tiene enfrente un contrincante que puede darle una dura batalla, levantar las banderas del PRO y asegurar la continuidad de Cambiemos: María Eugenia Vidal.

Los 100 primeros, fueron mejores de lo esperado. Una vez que se apruebe la “Ley Omnibus” que facilita el acuerdo con los holdouts en el Senado y se cierre la negociación en New York, una nueva etapa comienza para el Gobierno. Veremos cómo son los segundos 100 días de Mauricio Macri en el poder.

BLOG. Claudio M. Chiaruttini

Deja un comentario