BLOG. Claudio M. Chiaruttini

Hola!!! Felices Pascuas!!! Como siempre, la casa en desorden, afortunadamente!!! Espero que hayan pasado una hermosa jornada, rodeados de cariños!!! Vamos al editorial de hoy de “Sin Saco y Sin Corbata”. Enjoy!!!

Muchos le pedían a Mauricio Macri que metiera goles. Bueno, metió media docena, con esfuerzo propio, con ayuda del “otro equipo” y por conveniencia de ambas partes. Algunos creerán que fueron fáciles de embocar, otros que fue pura suerte. Quizás. Lo importante para la Casa Rosada es que el Presidente de la Nación logró, con la ayuda inapreciable de Barack Obama, borrar 15 años de desaciertos, desafíos, choques y enfrentamientos innecesarios con los Estados Unidos. Y metió una goleada.

La visita oficial no llegó a durar 48 horas. Sin embargo, la cataratas de gestos, señales y apoyos entre la Argentina y los Estados Unidos, entre Barack Obama y Mauricio Macri, donde no fueron ajenas ni las esposas, ni las hijas de ambos; sorprendieron al mundo diplomático local y a las legaciones extranjeras que, rápidamente, tomaron nota del clima creado.

Es cierto que Mauricio Macri y Barack Obama sólo coincidirán en el poder 9 meses. Sin embargo, el Presidente de los Estados Unidos está estructurando las relaciones exteriores que dejará como legado de su pobre mandato (hoy cuenta con sólo 46% de apoyo a su gestión en la Casa Blanca) y, además, recomponer relaciones con quién espera sea su sucesora: Hillary Clinton, con quién no terminó en buenas relaciones cuando la sacó de la conducción del Departamento de Estado.

Mauricio Macri logró un respaldo explícito a su gestión de parte del Presidente de los Estados, pero también, a la oferta que presentó a los holdouts y un pedido explícito para que la Justicia de New York allane los caminos para cerrar el conflicto. Y un bonus de oro fue la desclasificación de documentos secretos en temas de derechos humanos, algo que ni Néstor Kirchner, ni Cristina Fernández, ni ningún otro Mandatario argentino pidió y, menos, obtuvo, de Washington (en 2002 la Casa Blanca desclasificó unos miles de documentos secretos del Departamento de Estado, no de los organismos de inteligencia, como será en este caso). Sólo por eso, la izquierda torpe y el kirchnerismo quedaron descolocados 24 horas más tarde cuando marcharon a Plaza de Mayo y protestaron contra la visita del mandatario estadounidense más progresista que hubo en 40 años.

Pero otro logro que obtuvo Mauricio Macri fue que pudo hacer el acto del 24 de Marzo en la ex Escuela de Mecánica de la Armada, sin que hubiera incidentes; y que todos los eventos protocolares que se programaron se pudieron realizar sin que hubiera cortes de calle masivos, protestas generalizadas o incidentes buscados por los grupos más violentos, como ocurrió cuando Bill Clinton o George Bush (h) estuvieron en la Argentina.

Barack Obama vino con una cargada agenda política propia y la cumplió al dedillo, dado que una de las principales tareas que está encarando en el fin de su mandato (y que espera dejar como legado para que el Departamento de Estado la continúe en el futuro) es un giro de 180 grados en las relaciones de los Estados Unidos con América latina.

Fue claro Barack Obama cuando dijo en La Habana y en Buenos Aires que no se pueden seguir pensando las relaciones exteriores con la estructura de pensamiento de la “Guerra Fría”. Se lo decía a cubanos y argentinos, pero sobre todo, a estadounidenses, dado que en la última década, Rusia, China, Irán y Europa avanzaron comercial y diplomaticamente sobre América latina, ante la mirada impávida de Washington, que sólo atinó a protestar un poco y en “enfriar” las relaciones, por el otro.

A espaldas de Estados Unidos, los gobiernos populistas de la región crearon organismos multilaterales que dejaron afuera a los Estados Unidos. Por eso, Barack Obama y Mauricio Macri se comprometieron a relanzar la Organización de Estados Americanos, donde Washington está presente; lo que implica que la Argentina le quitará respaldo a la Unasur, el Celac y el Alba, todas creaciones de la mente febril de Hugo Chávez.

Barack Obama vino a buscar en Mauricio Macri un interlocutor válido en una región que está abandonando el populismo, que en Estados Unidos es visto como un socialismo aliado de rusos, chinos y musulmanes radicales; y comenzando un giro hacia gobierno de centro derecha. Y como suele hacer Washington, acompaña los cambios políticos con iniciativas económicas y la firma de acuerdos bilaterales de libre comercio se han vuelto una de las cartas más usadas por la Casa Blanca en los últimos años.

Curioso caso el de Barack Obama. Fue Senador, por el Estado de Illinois, menos de 4 años; y en su rol legislativo, siguiendo las líneas ideológicas del Partido Demócrata, fue oponerse a la aprobación de dos acuerdos de libre comercio que había firmado George Bush (h). Hoy, de los 20 convenios de libre comercio que tiene firmados Estados Unidos, el actual Mandatario estadounidense firmó media docena, negoció el segundo más grande del mundo (el Tratado de Libre Comercio del Pacífico) y negocia, desde hace años, uno similar con la Unión Europea, que no llegará a firmar.

Tal es el giro que quiere darle a las relaciones con América latina Barack Obama que prometió 100.000 becas para alumnos de la región para universidades de su país y dijo que espera que una cantidad similar de estudiantes de los Estados Unidos vengan a las universidades de la región. Sin duda, un intercambio con resultado nadie puede proyectar.

Pero si bien la “ensoñación” que dejo la visita de Barack Obama durará unos días más y los efectos reales se conocerán en algunos meses, la Casa Rosada no debe quedarse con el logro obtenido. Hay que seguir metiendo goles. Y, en ese sentido, Mauricio Macri se prepara para otro éxito notable: la aprobación en el Senado de la “ley ómnibus” que allana el camino para cerrar el conflicto con los holdouts.

Según el “poroteo” que realizan en el Congreso, el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete, el Gobierno espera llegar a los 50 votos de aprobación sobre 72 en total que tiene la Cámara Alta, un número que no esperaban ni macristas, ni aliados, ni kirchneristas, hace sólo tres semanas, donde algunos dudaban que se llegara al mínimo de 37 sufragios a favor.

La aplastante presencia de 17 gobernadores en el Senado apoyando, muchos a regañadientes, la “ley ómnibus” fue contundente. Muchos senadores que se habían expresado en contra de la norma y del acuerdo con los holdouts quedaron desacreditados por sus gobernadores, por lo cual, se han visto obligados a cambiar su voto, si es que quieren volver a sus respectivas provincias sin ser aplastados por los medios locales.

Sólo un gobernador habló contra la norma: Adolfo Rodríguez Saá, que quiere que Liliana Teresita Negri de Alonso sea nombrada como miembro de la Suprema Corte de Justicia, pese a que no le da el CV (fue jueza sólo 2 años y fiscal, otros dos). Un vicegobernador habló también en contra de la ley: Pablo Gómez, en nombre de Alicia Kirchner, una gobernadora que está buscando que la Casa Rosada le intervenga Santa Cruz para salvarla de la crisis. Y una senadora firmó un dictamen en minoría: La kirchnerista santacruceña María Labato, por “obediencia debida”.

El resto del kirchnerismo prefirió no firmar dictámenes, prometieron dar quórum, aunque muchos podrían levantarse de sus sillas a la hora de votar, con lo cual, la norma no tendría notificaciones, alcanzaría la sanción definitiva y sería girada para su reglamentación y publicación en el Boletín Oficial, con lo cual, la pelota vuelve a la cancha de Mauricio Macri.

Así, luego de este nuevo gol, que sin duda será celebrado por la Casa Rosada, como ocurrió cuando se lograron 165 votos en la Cámara de Diputados, comienza una carrera contra reloj para cerrar la negociación con los holdouts, firmar los acuerdos, emitir deuda, colocarla y pagar; pero al mismo tiempo, para la Casa Rosada y para el “Gabinete Económico” comienza el “día después de la salida del default”.

En cierto sentido, todo lo que tenía diseñado como “Plan A” el Gobierno se habrá alcanzado, burocracia más, burocracia menos, en dos semanas, un mes. Y entonces surgen las preguntas: ¿Y ahora, qué? ¿Cómo sigue el plan económico del macrismo o sólo pensaron hasta acá?

En paralelo con la visita de Barack Obama, la AmCham organizó una visita de empresarios de los Estados Unidos, que reunieron con sus pares y con funcionarios públicos en la Rural. La cobertura de los medios fue pobre, dado que en el fondo, fue pobre el resultado de la jornada: no hubo anuncios de inversión, no hubo novedades por parte de los funcionarios argentinos, algunas figuras claves que los estadounidenses querían conocer en forma directa, como el Presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, no aparecieron por el barrio de Palermo.

Algunos funcionarios hablaron de compromisos de inversión de las empresas de los Estados Unidos en la Argentina de 12.500 millones de dólares en 4 años. Sin embargo, salvo por el caso Dow, que informó 123 millones de dólares para un parque eólico, no hubo otros anuncios. Y, en parte, es razonable: No se sabe el después económico de la salida del default para el Gobierno de Mauricio Macri.

El PRO, cuando llegue la salida del default, habrá alcanzado logros que nadie esperaba obtener en sólo cuatro meses. Sin embargo, la demanda de señales, medidas, gestos y definiciones políticas y económicas que dejó el kirchnerismo es enorme. Para el campo, la industria alimentaria, el sector energético y las empresas de infraestructura hay indicadores sobre lo que hará la Casa Rosada, sobre lo que espera. Ahora, los sectores industriales, las Pymes, los servicios, aún no.

En la década del 80, las empresas proveedoras del Estado fueron las más beneficiadas por los militares. En la década del 90, la infraestructura, los servicios financieros y los relacionados con los consumos de las clases medias altas y altas fueron los ganadores del “modelo menemista”. Con el kirchnerismo, el campo, la minería, la construcción, el juego, las textiles, el calzado, los electrónicos y electrodomésticos y el consumo de clases bajas y medias fueron las más beneficiadas. ¿Quiénes serán los ganadores del “modelo económico macrista”? No hay respuesta. Falta meter ese gol, entre otros.

BLOG. Claudio M. Chiaruttini

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