BLOG. Claudio M. Chiaruttini

Hola!!! Dada la detención de Ricardo Jaime y las revelaciones de “Panamá Papers”, quizás este editorial parezca atrasado. Sin embargo, mantiene la vigencia para entender por dónde pasa la realidad y la interna del Gobierno. Enjoy!!!

El Gobierno aprovechó para dar todas las malas noticias juntas justo después de 2 grandes triunfos, logrando que se olviden los éxitos y dejando la impresión de que Mauricio Macri gobierna para millonarios, está haciendo un ajuste “salvaje”, y no tiene un plan para sacar a la Argentina del 5to. año consecutivo de estanflación. Si lo hubiese planificado el kirchnerismo, no lo habría salido tan bien.

El éxito N°1 fue la visita de Barack Obama. El éxito N°2 fue la aprobación de la Ley que destraba el acuerdo para salir del default con 56 votos, más de 2/3 del total de senadores (6 más de lo que se esperaba horas antes), una conquista política que despeja todas las dudas sobre la capacidad de Mauricio Macri y del Gobierno del PRO para construir mayorías parlamentarias propias y asegurar la gobernabilidad.

La votación en el Senado también muestra el derrumbe acelerado del kirchnerismo en el único lugar institucional donde decidieron refugiarse: el Legislativo. Es más, en la Provincia de Buenos Aires, donde también eligieron el mismo ámbito para conchabarse, se duda si el Frente para la Victoria se dividirá en 3 o 4 bloques. Casi una diáspora.

La supuesta crisis, que sus protagonistas dicen que no fue tal, entre Elisa Carrió y Mauricio Macri, licuó las 2 buenas noticias e hizo creer que “Cambiemos” enfrentaba la posibilidad de una ruptura. Sin embargo, la propia titular de la Coalición Cívica bajó la temperatura al tema, creando, según algunos, un mecanismo defensivo dentro del Gobierno que suelen usar los peronistas cuando están en el poder: oficialismo y oposición en su seno, con lo cual, les quitan las banderas a muchos eventuales opositores.

Elisa Carrió logró destrabar la reforma judicial que impulsa el ministro de Justicia, Germán Garavano, que era boicoteada por Daniel Angelici; mientras Mauricio Macri podría haber allanado el camino para controlar la Asociación del Fútbol Argentino (cada uno con su obsesión… ), previo acuerdo con Marcelo Tinelli, dejando de lado al presidente de Boca Juniors, que puede comenzar a sufrir la misma “cadena de desgracias” que Lázaro Báez y Cristóbal López, por ejemplo.

Entonces apareció el anuncio del aumento de todas las tarifas de los servicios públicos. Se impuso la tesis de Jaime Durán Barba: todas las malas noticias juntas, lo que asegura 4 meses de quejas, protestas, reclamos y conflicto social; para comenzar hacia agosto/septiembre, en el mejor de los casos y si todo sale tal como lo espera la Casa Rosada, a cambiar el clima político y social.

Desde fuentes oficiales se intenta minimizar el impacto de los aumentos en los bolsillos de los consumidores, en la capacidad de consumo de las familias y en las estructuras de negocios de empresas y negocios medianos y pequeños, con su consecuencia de despidos. Sin embargo, recién para cuando esté comenzando la Primavera veremos si fue una buena o mala idea y cuál fue el costo social y político real de la estrategia. No serán semanas fáciles las que vienen.

Y en el Gobierno se asustaron cuando vieron, a través de los datos del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina, el efecto de las medidas tomadas en los primeros 100 días en el poder. Pocos imaginaron que se podrían crear 1,4 millón de nuevos pobres y 350.000 nuevos indigentes. Creían que el impacto sería menor y se preocupan por el efecto que tendrá el sinceramiento de las tarifas anunciado.

Es cierto que sobre 13 millones de pobres el Gobierno de Cristina Fernández es responsable de 11,5 millones y que de 2,5 millones de indigentes tiene en su haber 2,2 millones de personas. Sin embargo, con baja de retenciones (que reactivó varias economías regionales), la suba de las jubilaciones, pensiones, planes sociales y lo del mínimo no Imponible de Ganancias creían que habían minimizado el golpe. Se equivocaron.

Los propios técnicos de la UCA explicaron que el aumento de la pobreza fue efecto de la devaluación o y de la inflación en los productos de la canasta familiar. Pero no hicieron un paralelo con la salida abrupta de la Convertibilidad. Quizás, habrían descubierto que el sinceramiento de tipo de cambio y la suba de precios tuvo menor impacto social que en 2002.

Sólo para el recuerdo: Con la devaluación que hizo Eduardo Duhalde, 60% de la población argentina bajó uno o dos niveles en la escala social y hubo una transferencia de riqueza de US$ 80.000 millones, de un bolsillo a otro. Por eso se tardó más de un año en comenzar a salir de la recesión, que por entonces tenía ya cuatro años.

A eso hay que sumar el anuncio del nuevo INdEC de que el PBI creció 2,5% en el último año de gestión de Cristina Fernández, lo que obligó al Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, a ensayar una respuesta que casi nadie entendió, lo que implica que el informe de Jorge Todesca será el que perdure en el recuerdo y será usado, hasta el hartazgo por el kirchnerismo duro. Otro innecesario balazo en el pie y van tantos que se pierde la cuenta. Sin embargo, confirma una grave debilidad comunicacional.

Ahora, cuando se aquiete el efecto demoledor de los anuncios de la UCA y el INdEC, la Casa Rosada promete presentar un paquete de leyes que incluye la devolución de IVA a los productos de la canasta familiar a las familias y personas con peor situación económica, un mecanismo de aumento automático para la Asistencia Universal por Hijo, que puede incluir la unificación de varios planes sociales en uno sólo; y un fuerte cambio en las jubilaciones y pensiones, creando una cifra única de asistencia a la 3ra. Edad, más alta que la mínima actual, y un adicional para los que hayan aportado durante toda su vida laboral.

Sin duda, serán temas que deberán ser bien presentados en el Congreso, dado que el Gobierno puede quedar como héroe o como villano, según se anuncien las propuestas y acepte los cambios que tendrán en las comisiones y en las cámaras. Sin duda, será un “show mediático” de lamentable nivel, como fue la discusión sobre la deuda externa.

¿Pero alcanzará con este “paquete social”? También se promete una profunda reforma fiscal, donde todos esperan subas o cambios en todas las alícuotas para pagar menos. ¿Pero puede hoy la Casa Rosada renunciar a recaudación casi asegurada? La diferencia entre Ingresos y Gastos del Estado no es menor, para que se entienda: US$ 16.000 millones, y eso pensando que se alcanzan las metas fijadas por Alfonso Prat Gay y se consiguen inversiones o se coloca deuda por más de US$30.000 millones.

Tampoco se puede seguir acusando a la “herencia” por los ajustes, los déficits y los problemas para reactivar la economía, pese a que en muchos casos es real. Como no se llegó a explicar la profundidad de la crisis que se recibió del Gobierno de Cristina Fernández, la percepción de la opinión pública es que ya se usa el tema como excusa por falta de capacidad en la gestión, justo la misma acusación que hacía el peronismo a Raúl Alfonsín desde 1987 y a Fernando de la Rúa desde fines de 1999.

Poco importó que Raúl Alfonsín gobernara con los precios de las materias primas que exporta la Argentina en los valores mínimos en 10 años o que la Convertibilidad que recibió Fernando de la Rúa estaba agotada desde mediados de 1994. El peronismo es salvaje para la crítica y, luego, no tiene problemas en hacer ajustes salvajes culpando a sus antecesores. Así fue con Carlos Saúl Menem o con Eduardo Duhalde.

Por eso no es casual que algunos llamen al Gobierno de Mauricio Macri como el “3er. Gobierno Radical”, tanto el kirchnerismo como el sciolismo pueden soñar con sobrevivir, políticamente hablando, en un escenario de crisis inminente, en donde las figuras de potencial recambio sean ellos, por los votos sacados en la Segunda Vuelta. Una falacia política de importancia.

El famoso “Plan Reactivador”, que fue anunciado 20 veces en los últimos 40 años, no llega con Mauricio Macri en el poder. Energías Renovables, condiciones apenas favorables para invertir en gas, petróleo, minería y agroindustria y la promesa de un inmenso Plan de Obras Públicas es todo lo que aparece en la agenda productiva del macrismo.

Ahora, la Comisión Nacional de la Competencia promete investigar 11 sectores productivos en busca de concentración y precios exagerados. De esta forma, el Gobierno de Mauricio Macri “compró” uno de los argumentos claves de los economistas heterodoxos y de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernánez para explicar la inflación en la supuesta “Década Ganada”. ¿Qué sentido tiene esta decisión?

Se argumenta que se jerarquizará la Comisión Nacional de la Competencia para que sea “autoridad de aplicación”, se redactaría una nueva “Ley de Competencia”, se promete el regreso de los Tribunales de Defensa de la Competencia y un trámite sencillo para las Pymes. Casi, casi es “guillermomorenismo” en esta puro. Si Francisco Cabrera quiere ser una mala copia de Guillermo Moreno, va por un excelente camino.

Ningún país del mundo ha bajado su inflación con una buena “Ley de Competencia”, ni con una poderosa Comisión de Defensa de la Competencia, ni de Tribunales de Defensa de la Competencia, ni de trámites burocráticos acelerados que nunca son apresurados. Además, hoy, en el edificio de la Secretaría de Comercio hay “dormidos” 334 expedientes por concentración económica, 221 por conductas anticompetitivas y 53 investigaciones de mercado. Una inmensa cantidad de papeles que no bajan la inflación.

El Gobierno de Mauricio Macri tiene muy desparejos niveles de trabajo dentro de su estructura de ministerios. Algunos funcionarios son altamente eficientes y otros, que no han entendido la profundidad de la crisis, pese a que trabajaron varios años en la famosa Fundación Pensar, son tortugas operativas. Por eso, se acelera la necesidad de hacer cambios.

Mauricio Macri había dicho que no habría modificaciones en su Gabinete hasta mitad de año. Pero, quizás, todo dependerá de cuando Elisa Carrió decida ponerle la proa a un par de ellos. Y no falta mucho para eso.

BLOG. Claudio M. Chiaruttini

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