The Economist: “Borrar el culto a los Kirchner”

En su último número, The Economist se ocupó de la renovación del museo de la Casa Rosada, renombrado Museo del Bicentenario en 2011, que se reabrió el 28 de junio como cubrió Infobae. Según el semanario británico, “la reorganización es parte de un esfuerzo más amplio para desterrar el culto blando a la personalidad que la Sra. Fernández había creado alrededor de sí misma y de su marido, quien murió en 2010”.

Una tarea hercúlea, evaluó el medio prestigioso: “Existen 166 espacios públicos con el nombre de Kirchner”. Inclusive los restos del ex presidente yacen en un mausoleo espectacular de tres pisos en Río Gallegos. “Los visitantes pueden observar con reverencia al ataúd debajo de ellos, una idea tomada de la tumba de Napoleón”. Entre esas decenas de espacios, el texto cita el Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK), en el ex edificio del Correo Central.

El artículo, titulado “Borrar el culto a los Kirchner“, lleva una leyenda argumentativa: “El nuevo presidente pone en su lugar a su predecesora”. ¿Su línea central? “En lugar de echar abajo los monumentos, el gobierno –de Mauricio Macri– les cambia su propósito”.

En el caso del museo de la Casa Rosada, dijo The Economist: “Hasta hace poco, la mitad de su planta estaba dedicada a muestras sobre Cristina Fernández de Kirchner, quien era presidenta cuando inauguró el museo en 2011, y su marido fallecido, Néstor Kirchner, quien la precedió en el poder. Se exhibían los mocasines característicos de Kirchner y una camiseta de fútbol estampada con el texto ‘100% K'”. Tras la reestructuración, en cambio, la muestra permanente es “más equitativa”, según citó la revista a Luciano de Privitellio, director de programas culturales del palacio presidencial. Se devolvió espacio a “los próceres como Domingo Sarmiento, el séptimo presidente de la Argentina”; también a Carlos Menem y a “los dictadores brutales del siglo XX”.

En el caso del CCK, el gobierno consideró, y desechó, la idea de cambiar su nombre. “Pero cerró ‘La experiencia Néstor Kirchner’, una muestra que exaltaba los actos del presidente fallecido. Una imagen de mármol de Kirchner, que la Sra. Fernández inauguró durante su último día en el mando, en la entrada de la Casa Rosada, se ha unido a la fila de bustos de presidentes ordenada cronológicamente (de la cual los dictadores habían sido expurgados)”.

La degradación —como calificó The Economist— se extendió a figuras “veneradas por el movimiento populista del peronismo”. También a “43 luminarias de izquierda, incluidos [Ernesto] CheGuevara y el venezolano Hugo Chávez”. El texto se detiene en el dolor especial que supone que le habría causado a Cristina Kirchner “la desacralización de Eva Evita Perón”: su imagen, en los billetes de 100 pesos desde 2012, será reemplazada el año próximo por la de un taruca, un venado andino.

“Los kirchneristas detectan impulsos autoritarios en la restauración de los retratos de los dictadores y la remoción de las imágenes de la izquierda —destacó el texto—. Acusan al Sr. Macri de borrar a los Kirchner de la historia para escribir su propia versión”.

Aunque citó la queja de la ex presidente —”Si pudieran prohibir la letra k del abecedario, lo harían”—, The Economist conjeturó que “los argentinos no van a reponer pronto los símbolos que el Sr. Macri está bajando”. Arguyó: “La Sra. Fernández y su camarilla han estado en el centro de escándalos de corrupción desde que ella dejó el mando”. Tras explicar el caso de José López, la nota concluyó: “La Sra. Fernández dice que esto nada tiene que ver con ella, pero casi el 64% de los argentinos lo dudan, de acuerdo con una encuesta reciente. Nadie ha escrito un musical sobre la Sra. Fernández, pero no corre peligro de que se la olvide”.

Infobae

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