Peña Nieto apoya ante Macri el ingreso de Argentina a la OCDE

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, se ha convertido en un aliado regional de peso para Mauricio Macri. Tras una visita de menos 24 horas a Buenos Aires, el mexicano apoyó en forma explícita las aspiraciones de Argentina para sumarse al selecto club de países de la OCDE y promovió, en línea con los deseos de la Casa Rosada, de que Buenos Aires sea sede la reunión del G-20 en 2018. Ingresar a la OCDE, donde Chile y México son los únicos representantes latinoamericanos sobre un total de 34 socios, es la gran apuesta de Macri para romper el cerco internacional heredado del kirchnerismo. Semejante paso le permitiría además mostrarse al mundo como un país confiable para los inversores, en momentos en que Buenos Aires espera una “lluvia de dólares” que le permita financiar el crecimiento. La visita oficial de Peña Nieto, la primera que el mexicano realiza a Argentina como jefe de Estado, incluyó la firma de 17 acuerdos, el más importante de ellos una “ampliación y profundización” del Acuerdo de Complementación Económica bilateral o ACE 6, firmado hace 20 años pero de escaso impacto comercial.

“Queremos que el G20 se haga aquí en 2018 y apoyaremos el ingreso de Argentina a lista de países que integran la OCDE”, dijo Peña Nieto, sin dejar lugar a dudas, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, un espacio de estilo francés que el gobierno destina a las grandes ocasiones. El presidente mexicano no ocultó la buena sintonía que lo une a Macri, con quién dijo “compartir una visión común del mundo”. “Argentina y México son dos de las principales economías de la América Latina. Ambos pertenecen al G20, y para fortuna encontramos con Macri una visión compartida de por donde debemos transitar para alcanzar condiciones de mayor desarrollo”. A su lado el presidente argentino sonreía. Minutos antes le había pedido en público el respaldo de México a los cambios que impulsa en su país. Aunque sin decirlo en forma directa, el Gobierno argentino espera también que la visita de Peña Nieto se traduzca en inversiones directas. “Festejo que vamos a profundizar el ACE 6 para una mayor integración que también nos vincule en América Latina. Tenemos desafíos comunes, que arrancan con la defensa de los Derechos Humanos, la lucha contra el narcotráfico y la defensa del medio ambiente”, dijo Macri.

La agenda comercial de la visita ha sido determinante. La comitiva mexicana incluyó a 15 representantes de grandes empresas que participaron de un foro binacional celebrado en la Cancillería argentina. Los empresarios se reunieron por la mañana con la ministra de Exteriores, Susana Malcorra, como parte de las tareas de exploración de nuevas inversiones. “Hasta el jueves por la noche las expectativas con los empresario eran muy pocas, pero después del encuentro con Malcorra estamos moderadamente optimistas. Se ha avanzado”, confió a EL PAÍS una fuente del ministerio de Exteriores.

Argentina necesita dinero con urgencia y Macri ha tomado como algo personal el trabajo de atraerlo, sobre todo porque el ingreso se demora más de lo esperado. Su primera decisión geopolítica ha sido un acercamiento a la Alianza del Pacífico, el bloque económico que integran México, Perú, Chile y Colombia. En junio, Macri participó como observador de la cumbre que los presidentes del grupo realizaron en Frutillar, Chile. El pasado jueves decidió profundizar aún más ese acercamiento durante su participación en la asunción del nuevo presidente peruano, el liberal Pedro Pablo Kuczynski. El encuentro cara a cara con Peña Nieto terminó por cerrar el círculo de esa estrategia de seducción a los capitales externos, cuyo final es el ingreso de Argentina a la OCDE. “Para tener una idea, entre Argentina y México el comercio por año equivale a un día del comercio entre México y Estados Unidos. Hay una enorme potencialidad para trabajar más juntos y queremos acordar”, dijo el jefe de Ministros argentino, Marcos Peña. Los números son claros: de un pico de 3.000 millones de dólares en intercambios de productos alcanzado en 2011, con un saldo negativo para Argentina de 896 millones dólares, las trabas comerciales impuestas por el kirchnerismo derrumbaron el comercio hasta 2.350 millones en 2014, un 25% menos.

ElPais

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